Desde 1882 empezó el Señor
Figueroa a hacer las gestiones pertinentes para conseguir la autorización que
le permitiera construir una iglesia para la aldea. A estos efectos visito el Señor
Obispo de San Juan. Después de una conferencia entre ambos y con el fin de
conseguir con la mayor brevedad posible el permiso para hacer de Villalba una
parroquia con sacerdote residente, el señor Figueroa utiliza los servicios del
eminente abogado Herminio Díaz Navarro para lo cual fue autorizado por el
Obispo. El Lic. Díaz Navarro prepara toda la documentación necesaria la cual
fue destinada al Ministro de ultramar en Madrid. Para el 1893 ya tenia el
permiso de las autoridades. El Ministro de Ultramar a su vez, después de
aprobar dicha documentación, la refirió a su Santidad el Papa León XIII para
aprobación final.
Siempre estuvo
en la mente de todos los vecinos de la comunidad perpetuar la memoria de tan
honorable dama y que a tal efecto y teniendo en cuenta que ella, Doña Carmen
Reyes de Figueroa, fue la que hace algunos años construyo a sus expensas el
templo católico que ahora fue destruido para levantarse el que hace pocos días
fue consagrado. La comisión católica encargada de la construcción de la obra
tuvo en cuenta tales circunstancias y al efecto resolvió que la parroquia de
Villalba se designe como "Parroquia del Carmen" y que esa imagen fuera
consagrada como la Patrona del pueblo, y que considerando que este es el mejor
homenaje que rendirse puede a quién, como la Señora Reyes, abandono esta vida,
dejando tras si una estela luminosa de su excelsas virtudes.